Fosa de Federico García Lorca (8)

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Pero, ¿qué pasó con Lorca?

Ramón Ruiz Alonso redactó la denuncia que llevó a la detención del poeta. Se le acusó de espionaje, masonería y de ser amigo de Fernando de los Ríos. Se desconoce todavía el día de su fusilamiento y el lugar donde está enterrado.

En tan solo unos meses se cumplirá el 75 aniversario de la muerte del poeta granadino Federico García Lorca. Sin embargo, y pese a todo lo escrito sobre este espantoso hecho de la peor Historia de España, nadie sabe aún a ciencia cierta qué ocurrió aquella madrugada de agosto de 1936, ni quién ordenó su fusilamiento, ni por qué, ni dónde está su cuerpo, ni siquiera la fecha exacta de su muerte.

El periodista Gabriel del Pozo intenta en el libro 'Lorca, el último paseo' (Ed. Ultramarina 2009) dar un poco de luz a todas cuestiones que durante años han atormentado a historiadores, intelectuales, familiares y amantes del autor de 'La casa de Bernarda Alba'.

La llamada de la ya fallecida actriz Emma Penella hace ya un lustro, la información que aportó sobre el asesinato de Lorca, la implicación de su padre -Ramón Ruiz Alonso-, y las confesiones de éste antes de morir, ofrecieron a Del Pozo una nueva línea de investigación que en muchos puntos modifica las posturas defendidas hasta ahora por algunos de sus colegas como Ian Gibson, Agustín Penón o Molina Fajardo, intentando levantar la niebla de la historia.

Su muerte, el antes y el después, han conferido al poeta y a sus últimos días -su último paseo- un aura de intigra y misterio que todavía nadie ha conseguido despejar. ¿Cómo fueron sus últimas horas? ¿Por qué le asesinaron? ¿Quién dio la orden? ¿Quién le denunció? ¿Dónde le enterraron? y así infinidad de preguntas sin respuesta... Vacías. Lo cierto es que Lorca no era un peligro para los sublevados ni para los planes de estos durante los primeros días del Alzamiento Nacional.

Sin embargo, su estrecha relación con Fernando de los Ríos, sus amistades con intelectuales de izquierdas y los ánimos de venganza de la CEDA contra algunos falangistas íntimos de Lorca fueron algunas de las razones que llevaron al poeta hasta La Colonia, la antesala de la muerte para muchos granadinos, y a Víznar, destino favorito de quienes hacían las listas de los condenados en el Gobierno Civil.

Pero si hay un protagonista en aquellos días al nivel casi del mismísimo Lorca ese es Ramón Ruiz Alonso. Sin la presencia de este linotipista, periodista, escritor, político y padre de tres de las más grandes actrices españolas Emma Penella, Elisa Montés y Terele Pávez, el desenlace hubiera sido muy distinto. "García Lorca comenzó a morir el día en que Ruiz Alonso y hombres de Gil Robles llegaron a Granada", cita Del Pozo a un viejo periodista en su libro.

Ruiz de Alonso y Lorca, vidas paralelas.
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Ruiz de Alonso, un linotipista nacido en Salamanca, dedicó los últimos años de la II República a potenciar su carrera política del lado de la CEDA y tras la sublevación de los nacionales aspiró a formar parte del privilegiado grupo de falangistas sin lograr ni ser aceptado ni tampoco sus simpatías. No tenía un odio especial por Lorca o por sus obras. Su odio iba dirigido más contra la familia Rosales y, en especial, contra Luis Rosales, íntimo amigo del poeta y con el que en más de una ocasión tuvo encuentros desagradables que años más tarde se cobraría de la mano del autor de 'Poeta en Nueva York'.

Cuando los Rosales acogieron en su casa al poeta, que tuvo que abandonar la casa familiar (Huerta de San Vicente) tras un altercado con el Gobierno Civil, Ruiz de Alonso vio su oportunidad para devolver a los Rosales, reconocidos e importantes falangistas, todos los desplantes que durante años tuvieron con él.

Según las investigaciones de Del Pozo, fue Ruiz Alonso el que, tras conocer el paradero de Lorca, redactó la denuncia que más tarde presentaría al gobernador civil de Granada, el comandante José Valdés Guzmán, que llevaría a su detención y después a su fusilamiento.

Tras enterarse de que Lorca vivía en casa de los Rosales -al parecer fue uno de los hijos, Miguel Rosales, quién se lo contó- acudió a Valdés a contarle su descubrimiento. Pero, por muchas ganas que tuvieran de darle un "escarmiento" faltaba la denuncia. Y ahí es donde salió el linotipista, periodista y escritor: Ruiz Alonso cogió su máquina de escribir y se puso a redactar la sentencia de muerte del poeta.

Años después su hija afirmaría de boca de su padre que fue Valdés el que pidió una denuncia "en toda regla" y que la redactó la CEDA y no su padre. Federico fue víctima de las aspiraciones por el poder entre los cedistas y los falangistas.

Le acusó de ser de espía de los rusos, de dañar con sus escritos instituciones tan respetables como la Guardia Civil, de practicar la masonería y de su relación con el republicano Fernando de los Ríos. Unas cuantas horas después de presentar su escrito un impresionante despliege de soldados se agolpó frente a la casa de los Rosales para detener al poeta "rojo".

¿Quién ordenó su detención?
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Pero, ¿quién ordenó que se le detuviera? No había prácticamente pruebas de las acusaciones que Ruiz Alonso denunció y además la figura del poeta era querida y respetada por casi toda Granada. Algunos dicen que la orden vino de Valdés, que se encontraba fuera del Gobierno Civil, otros que su sustituto el teniente de la Guardia Civil Velasco. Sea como fuere la tarde del 16 de agosto de 1936, Lorca fue sacado de la casa en pijama y trasladado al Gobierno Civil. Acababa de comenzar su camino hacia la muerte.

Conocida la denuncia y la orden de detención, sólo queda saber quién ordenó que le fusilaran. Ruiz de Alonso confesó a su hija que "la intención de todos, incluida la de Queipo de Llano, -de quien se cree dio la orden- no fue la de asesinar a Lorca, sino de darle un susto, un escarmiento" que sirviera de ejemplo para los demás y que se convirtiera en el pistoletazo de salida de la política de terror marcada por Valdés y Queipo de Llano durante los primeros meses del Alzamiento Nacional.

Pese a que nadie quería matarle, las rencillas de Valdés, también cedista, con los falangistas de Rosales y cierto enfrentamiento, pistola en mano incluida, con Pepiniqui Rosales en defensa del poeta precipitaron que Lorca fuera trasladado aquella noche o la siguiente (no se sabe muy bien) al pelotón de fusilamiento donde moriría. Las investigaciones apuntan a que un indignado comandante Valdés, instigado por sus enfrentamientos con los Rosales, dio la orden de fusilamiento. Lo que se mantiene en duda es si Queipo de Llano era consciente o si Valdés dio la orden tras hablar con Queipo. Ninguna de las dos versiones ha podido ser aclarada.

Su último paseo.
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La avanzada edad de los supervivientes de aquella época, el olvido, el resquebrajamiento de los recuerdos y la escasez de documentos ha hecho casi imposible averiguar cómo murio exactamente. Lo que es seguro es que pasó sus últimas horas en La Colina, donde los que iban a morir permanecían antes del paseillo, aunque tampoco quedó registrado, como la mayoría de los que fueron a parar allí.

Estuvo con el profesor Dióscoro Galindo, fumó muchísimo hasta que se quedó sin tábaco y no quiso ver al párroco del lugar ni confesarse. A no se sabe muy bien que hora Federico y los tres que le acompañaban (Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas) "caían fulminados por el plomo de sus asesinos".

Pero si su muerte sigue llena de interrogantes, peor es el intento de muchos por saber dónde se encuentra su cadáver. Los historiadores que han investigado a fondo esta cuestión se han fiado de las confesiones de algunos que dijeron estar o saber el lugar de su tumba. Sin embargo, todo ha sido un castillo de naipes que se rompió hace pocas semanas cuando la Junta de Andalucía anunció que el poeta no está enterrado en la fosa de Alfacar. ¿Qué fue entonces de su cadáver? ¿Por qué nadie sabe o tiene constancia de dónde acabó su cuerpo? Son tantas y tantas las preguntas que espera ser respondidas sin lograrlo.

Tras su muerte, los protagonistas de las últimas horas del poeta, corrieron distinta suerte. Ruiz Alonso, que los primeros días tras el asesinato se vanagloriaba allí y allá de "haber sido el que mandó a tomar mucho por el culo" al poeta, cambió poco a poco su versión ante la insistencia de Francisco Franco por conocer qué ocurrió y que empezó a interesarse por la muerte del poeta por la presión internacional. Y ya en sus últimos años aseguraba, tal y como confesó a su hija, que su único trabajo fue cumplir órdenes y detener a Lorca sin que sufriera el más mínimo daño.

Ahora, con el paso de los años, lo único que parece vislumbrarse es que en torno a la muerte del poeta ha existido una "confabulación tácita" para que las generaciones venideras no sepan nunca qué pasó realmente. Hoy por hoy y pese a los historiadores que han dedicado su vida al poeta, su muerte sigue envuelta en el más absoluto de los secretismos sin que todavía alguien haya abierto el libro del saber.

Diario El Mundo, España.

«Año Hernandiano», 2010 (7)

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HOMENAJE DE LA AUTORA AL
CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA
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CENTENARIO DE MIGUEL HERNÁNDEZ
1910-2010
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Un siglo de un manantial
de creación purpurada,
con cimiento campesino
asido a cima de palma.
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Mecido por los naranjos
de una vega germinada,
en un vergel del azahar
que laureó su palabra.
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¿Cuántos otoños plañeron
por la funérea alborada,
cuando absolutista espada
desgarró una seda grana?
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¿Cuánto pétalo agostado
por vulnerada mortaja,
que sapiencia literaria
esculpió en libro del alma?
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¿Cuántas eras extenuadas
vertieron acerba lágrima,
sobre tapiz marmolado
de liberal remembrada?
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Fortaleza profanada
entre rasguidos de arpas,
que trasfiere ondulaciones
de luciérnaga apresada.
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¡Miguel, Miguel de los tiempos!
sólido pulso en batalla,
letrado en nieve perenne,
egregio rayo de plata.
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Cien años han transitado
y un crespón bruno se alza,
por llamarada del pueblo,
poeta, antorcha de España.
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María Consuelo Franco Gútiez
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«Año Hernandiano», 2010 (6)

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Orihuela presenta en Madrid el año hernandiano como una explosión cultural y turística.

El Ayuntamiento da a conocer su programa en el Instituto Cervantes y proyecta un vídeo que dará vida a la ciudad a través de la obra de Miguel Hernández.

14/01/2010. "Pasión por el poeta". Ese es el lema que marcará el Centenario de Miguel Hernández en su Orihuela natal. Las actividades programadas se presentaron ayer en la sede madrileña del Instituto Cervantes en un acto que estuvo arropado por buena parte de las instituciones y asociaciones que se han comprometido con el Año Hernandiano. No estaban todos, pues faltaba la oposición oriolana (que el día anterior criticó no haber sido invitada al mismo) o la familia del poeta, pero sí estaban los grandes valedores del Centenario, con el Ministerio de Cultura a la cabeza (la cesión de este espacio emblemático fue una prueba de primer orden de su implicación); la Generalitat, a través del secretario autonómico de Cultura, Rafael Miró; la Fundación Cultural Miguel Hernández, con su director, Juan José Sánchez, quien fue el encrgado de desgranar las líneas maestras del programa; el Ayuntamiento de Elche o la Universidad Miguel Hernández. También estaban presentes representantes de colectivos sociales y representantes de grandes empresas, caso de Renfe o la ONCE que, por lo visto ayer, han realizado una apuesta por el mecenazgo en este 2010.
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Pero Orihuela lo que presentó ayer fue una gran apuesta de futuro. El municipio en el que nació el poeta universal no sólo busca darle este año una universalidad que se merece, sino que pretende que el Año Hernandiano convierta a Orihuela en un referente del turismo cultural. Buena prueba de ello es que las 60 personas que ayer asistieron al acto presenciaron un espectacular vídeo promocional que enlaza a Miguel Hernández con buena parte del patrimonio cultural e histórico oriolano. Lorente puso ayer en marcha un proyecto que presentará en Fitur la semana próxima. Cultura y turismo unidos bajo el paraguas de Miguel Hernández en su año. No hay mejor excusa. Buena parte de las calles que el poeta pisó, el colegio en el que estudió o esos campos y palmeras en los que se inspiró siguen vivos en Orihuela y el Ayuntamiento los quiere poner en valor. De hecho, esta gran apuesta llegará a la Feria del Turismo de Madrid con sello de distinción y stand propio.

Simbología.

Buen ejemplo de todo ello es la propia carpeta presentada ayer y que desglosa parte de la programación. Toda ella es una simbología de Orihuela, con escenas urbanas y miradas al poeta y a su obra. La más significativa: una hoja de higuera, árbol bajo el cual comenzó a escribir sus poemas. Eso sí, la hoja está pintada de color rojo, el símbolo de la pasión.

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Ni el nombre de Miguel ni un esbozo de su imagen aparecen por ningún lado en la cartelería y programas presentados ayer en una muestra más de cómo se ha ido transformando en el último año y medio este Centenario. Ayer la alcaldesa aseguró una vez más que el único logotipo oficial será el que diga la SECC (Sociedad Estatal de Conmemoraciones y Eventos), que aún tiene que constituirse y, precisamente, la lentitud en la puesta en marcha de esta maquinaria burocrática del Centenario (cuando los actos ya han comenzaron y nadie sabía ayer en Madrid aún la fecha de constitución de la Comisión Nacional) es una de las cuestiones que preocupa.

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La última noticia al respecto de lo que atañe a los trámites que dependen exclusivamente de Madrid es el envío por parte de las instituciones que tienen que constituir la Comisión del borrador del reglamento que regirá el Consorcio Nacional, un segundo órgano que marca las exenciones fiscales y que tampoco se ha creado. Dicho Consorcio tendrá su sede en Orihuela.

Lorente dice que todas las puertas se han abierto.


La alcaldesa resumía en una frase el acto de ayer: "Todas las puertas se han abierto", en clara alusión a los problemas que ha venido teniendo durante los dos últimos años para poner en marcha este Centenario y coordinar a todas las administraciones. De lo que parece más satisfecha la alcaldesa es del respaldo que ha encontrado en el Instituto Cervantes, el órgano de difusión más importante de la lengua y cultura castellana en todo el mundo, que brindará su símbolo de distinción -una particular letra eñe- a esta efeméride. "Estamos todos -dijo-. Han sido dos años tocando puertas, somos un Ayuntamiento humilde y ahora quiero quedarme con una frase de Miguel Hernandez, dejadnos la esperanza de que este Centenario sea todo lo integrador que hemos querido. Estamos satisfechos, pero tenemos encima una enorme responsbilidad. Somos un Ayuntamiento humilde, pero queremos que todos participen".

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Diario Información, Alicante.

Fosa de Federico García Lorca (7)

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Un informe encargado por Franco revela que Lorca está en Los Pozos.

El dictador ordenó destruir el documento, pero un funcionario guardó una copia.
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04/01/2009. Un informe encargado personalmente por Francisco Franco en 1972 revela que los restos de Federico García Lorca fueron enterrados en la zona de los pozos de captación de aguas entre Víznar y Alfacar, junto a lo que fuera un campo de instrucción militar durante la Guerra Civil, en el paraje conocido como El Caracolar.

Ésa es la información que facilitó ayer el diario ultraconservador La Gaceta, que reproducía una copia de ese informe guardada durante 38 años por un funcionario de la Dirección General de Seguridad del régimen franquista. El informe apunta también los nombres de los integrantes del pelotón de fusilamiento de Lorca. Pese a que Franco, tras haber leído el informe, ordenó que todas las copias fuesen quemadas, ese funcionario, cuyo nombre no facilita el diario, decidió guardar una, que es la que ayer aparecía reproducida en el periódico y que consta de 27 páginas y menciona 22 nombres relacionados con la muerte del poeta.

El documento señala textualmente el lugar de la ejecución. "El cuerpo [de Federico García Lorca] estaría situado a kilómetro y medio aproximadamente de Víznar, por la carretera que conduce a Fuente Grande (unos dos kilómetros antes de ellegar a este lugar). La carretera, a la altura indicada, hace un profundo recodo y pasa sobre un puentecillo por el que cruza un regato. Allí, a la derecha, se ve un montículo y algunos olivos. El lugar, muy en concreto, es conocido por Los Pozos".

Esta información concuerda con la aportada en su día por el periodista Eduardo Molina Fajardo en su libro Los últimos días de García Lorca quien, recogiendo el testimonio de Manuel Martínez Bueso, subordinado del capitán Fernando Nestares, capitán del destacamento falangista de Víznar y testigo presencial de la ejecución de Lorca, indicó en su momento que el poeta había sido fusilado junto al Puente de los Arrieros, en la zona de los Pozos.

El informe, entregado a Franco el 19 de abril de 1972 y denominado Operación Granada, aporta también el nombre de los asesinos materiales del poeta. "La ejecución", señala, "la efectuó un piquete de [la Guardia de] Asalto formada por cuatro hombres al mando del Cabo Ayllón, entre los que se encontraba José Martín Rodríguez. Presenciaron la ejecución Trescastros (sic), un tal Paco El Motrileño, un tal Cano y un tal Hernández y Jover. Juan Trescastros regresó rápidamente a Granada para dar cuenta a su jefe Ramón Ruiz Alonso de que todo había concluido".

Esos nombres corresponden a una de las Escuadras Negras que operaron en Víznar. Cano era Mariano Cano, periodista de El Noticiero que posteriormente sería fusilado por violador.
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Fosa de Federico García Lorca (6)

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Lorca estaba a 400 metros.

El informe que pedía la investigación de la fosa con los restos del poeta granadino señalaba el paraje del Caracolar como la ubicación "más probable".

28/12/2009. El informe que se presentó al juez Baltasar Garzón para pedir la investigación de la fosa donde supuestamente están los restos del poeta Federico García Lorca apuntaba como la ubicación "más probable" el paraje del Caracolar, a unos 400 metros del lugar donde se ha excavado.

Según ha informado el historiador y ex presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Francisco González Arroyo, el documento presentado por esta asociación apuntaba que "casi con absoluta certeza" los restos del poeta y de las personas que se supone que se enterraron con él se encuentran "en una de las nueve fosas que hay en este paraje".

Ha explicado que la Junta de Andalucía descartó este informe y tuvo en cuenta otro cuando se solicitó la apertura de la fosa en el Parque Federico García Lorca de Alfacar, que finalmente ha concluido sin ningún hallazgo.

González Arroyo se apoya como fuentes para llegar a esta conclusión en los testimonios de Agustín Penón y Molina Fajardo y explica que ésta era "la primera opción" que planteaba el informe.

El historiador ha concretado que la zona de la que habla se sitúa a la derecha del camino de Víznar a Alfacar, por encima de la acequia y por encima del camino, en un área escarpada, y comprende unos 200 metros cuadrados, según adelanta hoy el diario "Ideal".

González Arroyo ha lamentado que aunque "en un principio" no se dijo que se fuera a descartar la búsqueda en otros enclaves, ahora la Junta de Andalucía haya afirmado que no se va a buscar en otros sitios.

Ha declarado que si fuera familiar de una de las víctimas, "pediría que investigaran allí", aunque él no va a hacer ninguna solicitud, ya que "a título personal" no tiene "ningún interés, más allá de que se desvelen los misterios que la Historia reserva".

Además, ha apuntado que si se trata de un terreno privado, la obtención de permisos puede ser "menos difícil", ya que "normalmente el propietario de la finca está interesado en que se lleven lo que le está causando complicaciones".

La intervención de la Junta en el proceso se inició a raíz de la petición cursada por los familiares de tres de los fusilados que supuestamente yacen en la misma fosa común que el poeta, cuyos descendientes, por contra, no son partidarios de la exhumación.

Se trata del maestro republicano Dióscoro Galindo -cuya exhumación se decidió que no sería finalmente atendida por la Junta al existir opiniones contrarias en el seno de la misma familia- y de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

A la petición se sumaron las familias del inspector municipal de tributos Fermín Roldán y el restaurador granadino Miguel Cobo Vilches, que también podrían estar enterrados junto al poeta.

La excavación de los seis emplazamientos señalados como posibles fosas en el parque de Alfacar donde algunas investigaciones situaban los restos de Federico García Lorca, culminó hace algo más de una semana sin localizar ningún resto humano y con evidencias científicas de que nunca hubo enterramientos en esa zona.

Diario Información, Alicante.

 

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